Adoro al Cine. No soy el mayor cinéfilo, no me gano la vida escribiendo guiones ni distribuyendo historias. Pero estudié Comunicación Audiovisual movido por el interés que me despertaba el mundo del cine, y pasé cinco años entre los mismos pasillos que recorrían los personajes de Tesis.

En las últimas semanas estoy presenciando un gran debate en torno al cine español. Que si las subvenciones, que si la Sinde, que si vayacinedemierdasiemprehablandodelaguerracivil. Y creo que, como tantas otras veces, se está desvirtuando la cuestión y se están extendiendo versiones muy simplistas de la realidad.

Señores, el cine es una industria. Una industria que emplea a miles de personas y genera productos que algunos consumidores consideramos fundamentales. Una industria que, como tantas otras, debe buscar la rentabilidad, pero también es susceptible de recibir el apoyo de las instituciones públicas.

Pero el cine no sólo es una producto mercantil, sino que además es un producto cultural. Como tal, además de cumplir la función capitalista de obtener beneficios económicos, debe obtener beneficios sociales (al menos en ocasiones). Beneficios sociales como los que se buscan a través del deporte, de la música o de la literatura. Beneficios tales como educar, fomentar la reflexión, recuperar acontecimientos históricos o ejercer de "avanzadilla" de las realidades que inquietan a la sociedad. He de decir que pocas clases de historia me han aportado más que aquella en la que vimos La lengua de las mariposas, y pocas clases de filosofía han sido más productivas que aquella en la que nos explicaron el mundo de Matrix.

Totalmente de acuerdo en que hay muchas cosas que mejorar en el cine español y, más concretamente, en el apoyo institucional al cine vía subvenciones. Me creo todas las historias sobre subvenciones dadas a dedo, trapicheos y amiguismos. Pero que las cosas puedan mejorarse no legitima el linchamiento de una industria en la que hay excelentes profesionales. Estoy seguro de que muchos de esos que critican encarnizadamente al cine español tampoco son perfectos en su trabajo, sus relaciones personales, o su "relación" con el Ministerio de Hacienda. Muchos de esos que dicen que en el cine español solo hay rojos hablando de la Guerra Civil y Mentiras y Gordas no se han dado un repaso a la lista de ganadores de los Goya, donde en los últimos veinte años sólo hay un par de ganadoras a la mejor película que toquen el tema de la Guerra Civil (una de ella Pa negre, la que por cierto, para todos aquellos que no solo hablan para confrontar sino que además la han visto, es una excelente película).

No hay mayor agujero negro en este país que el deporte profesional. Una millonada de nuestros impuestos va a pagar las subvenciones y deudas de nuestros clubs deportivos, básicamente nuestros clubs de fútbol. Muchas cosas deberían cambiar y corregirse, pero en ningún caso me sirve de pretexto para poner en cuestión la importancia social del deporte ni para simplificar diciendo que "el fútbol es una mierda". Quizás sea porque también adoro el fútbol.

Para terminar esta parrafada, es cierto que parte de la industria del cine en España se ha equivocado al olvidarse de lo más importante; los espectadores. En los discursos de los Goya, creo que fue Álex de la Iglesia el único que se acordó de ellos. Pero no todos los cineastas criminalizan a los (mal llamados) internautas ni viven en sus mansiones al margen de la realidad. El objetivo de la mayor parte de la gente que trabaja detrás de una cámara y cuenta historias no es otro que tener un público al que hacer disfrutar con su cine. Son directores como De la Iglesia, como Rodrigo Cortés, Vigalondo o Daniel Sánchez-Árevalo.

Por cierto, la industria del cine no evoluciona, está obsoleta. Y tú, ¿has usado Filmin?