Llevo tres semanas haciendo las maletas. Despidiéndome, preparando los papeles, recogiendo mis trastos, cerrando antiguos proyectos... y preparándome para abrir algunos nuevos. "¿Nervioso?", me preguntan, "¿emocionado?". Hasta ahora, no. Simplemente me he concentrado en "hacer las maletas", que ya es bastante.

Me voy tres meses a vivir una pequeña aventura al otro lado del charco. Una aventura de mierda, de estas que tienen poco riesgo, en las que poco se puede perder. Una aventura acorde a nuestra generación. Pero para mí, cobarde compulsivo, esta mierda de aventura me esta empezando a poner la piel de gallina.

Quedan tres días para mi vuelo. Ya me he despedido de la mayoría de mis amigos. Ya he dejado mi trabajo. Ya he dejado mi casa, la mejor casa que hubiera podido tener el último año. Y quería compartir cuatro apuntes tontos sobre lo que ha sido el verano:

- Estoy loco por llegar a Nueva York. En Madrid se vive de lujo. Pero cuando estoy en Marchamalo, estoy en casa.

- Mi amigo Jorge sigue demostrando que es un artista.

- Donosti es la ciudad más romántica que conozco. Más que Paris. ¡Y que viva la Pensión Lasa!

- The Sounds fueron los mejores del Sonorama, con diferencia, y la rubiaca me ha conquistado.

Y a partir de ahora, si os apetece seguir en imágenes lo que vamos viendo Estela y yo, podrás hacerlo en "One Day, Two Pictures". Prometo que va a merecer la pena ;)