Ayer hice una pausa en mis mini vacaciones para pasarme por la oficina a saludar a los compañeros. Allí sólo estaban los Danis, Seuba y Zafra, y, no sé muy bien cómo, nos pusimos a hablar de los títulos de crédito de series y películas.

Seguramente sea la parte menos apreciada del espectáculo, cuando todavía "no ha pasado nada", cuando estamos cogiendo la postura, nos levantamos al microondas a por las palomitas, o regulamos el volumen de la tele. Y si hablamos de ir al cine con Álvaro, seguro que llegaremos tan pegados de tiempo que podemos olvidarnos de ver los primeros 5 minutos. Pese a ello, hay algunas producciones excepcionales, y en muchos casos se convierte en la secuencia más cara de toda la película.

El caso es que surgieron en la conversación algunas obras de arte del género, como el trabajo de Kyle Cooper en Sevensites donde bucear en los mejores títulos de crédito y empresas especialistas en hacerlos, como Digital Kitchen o Prologue. Os voy a dejar, por ejemplo, las cabeceras de True Blood y de Dexter, sin duda dos de las más impactantes realizaciones de los últimos tiempos.

Pero lo que resulta un ejercicio realmente divertido es ver cómo han evolucionado los comienzos de las películas a lo largo de la historia. En clase de Análisis de Cine, con el ilustrísimo señor Requena, vimos en detalle los siguientes títulos:

La Diligencia, de John Ford

Son breves, porque los sindicatos de Hollywood todavía no imponían la aparición de todos los profesionales de la industria. Títulos clásicos, en los que la acción no avanza, no pasa nada. Sirven para contextualizar al espectador, y ponen sobre la mesa las piezas básicas de la película (y de todo el género): el viaje, el paisaje salvaje, los cowboys y los indios. Eso sí, ya disfrutamos de uno de los protagonistas principales de esta película: la música

Vértigo, de Alfred Hitchkok

Títulos de crédito míticos, realizados por Saul Bass. Son mucho más complejos, conceptuales, intensos, muy unidos al carácter onírico de la película. La acción tampoco se desarrolla en los títulos, pero ya se da gran importancia al director, que aparece al principio y al final de los mismos con ese "in Alfred Hitchkok's", como todopoderoso autor.

El silencio de los corderos, de Jonathan Demme

Vuelca de tuerca total. La acción comienza en los mismos títulos, presentando a la protagonista y al mundo siniestro y machista en el que ella tiene que luchar.

Y para terminar, mis preferidos: El juego de Hollywood, con su plano secuencia de más de ocho minutos; y El Padrino, en este caso no con los mejores títulos sino con el mejor inicio, ya que fue la primera gran producción en incluirlos sólo al final. La presentación de Vito Corleone es sencillamente brutal.

Y antes de irme a dormir, te planteo la pregunta obvia: ¿cuales son tus títulos de crédito preferidos?