Debido a mis mini-vacaciones gallegas, el pasado viernes no pude continuar con la sección que inicié hace un par de semanas. La retomo hoy lunes, recuperando el tiempo perdido.

¿Cómo?

Igual que últimamente, en casa. Me estoy acostumbrando a ver cine doméstico, sólo, aplastando el sofá. Es un plan estupendo, pero me planteo que hay que ir más a las salas. Soy de los clásicos: lo mejor, en pantalla grande y con palomitas.

Hoy he acompañado la tarde con Mulholland Drive, DVD sacado de la biblioteca, aprovechando que en los meses de verano dejan un mes entero para los préstamos. El último día me quejé mucho por las malas condiciones de los discos. Hoy la cosa ha ido mejor, pero los rayadiscos no sé cómo lo hacen, que tienen la habilidad de joder siempre el punto clave de la película. A ver si Ibrahimovic tiene la misma habilidad colocando el balón en la escuadra.

¿Qué?

Película diferente, incoherente, asombrosa, irritante... muy al estilo de su director, David Lynch. Es lo que esperaba. No sé decir si es "buena o "mala", no creo que sea un película valorable, y no caeré en el error de buscarla significado.

Creo que lo más destacable es cómo maneja la imagen y la música. Pocas cintas consiguen una atmósfera tan propia como las de Lynch, y esta atmósfera me traslada directamente a un curioso local de Londres, el Shunt, espacio onírico como Muholland Drive, como Blue Velvet o como Lost Highway. Alberga algunos de mis mejores recuerdos. Volveré al Shunt, seguro.

¿Quién?

La dirige David Lynch, del que ya he hablado, y sobra decir mucho más. Hace poco vi Una historia verdadera, donde demuestra que no sólo sabe hacer videoarte, sino que, cuando se pone, sabe narrar historias. Creo necesarias las dos versiones de Lynch, ya que debe demostrar que sabe hacer cine "democrático", como Dalí también sabía hacer dibujos "clásicos".

Comentario aparte las actrices que elige: siempre guapísimas. Yo tengo especial aprecio por Naomi Watts; me encanta desde que la vi en 21 Gramos.