Ha sido una semana dura. Una semana con mucho trabajo y con dolor de cabeza. Pero ha tenido su parte buena: el lanzamiento de varios proyectos en los que he trabajado últimamente. No hay sensación más ilusionante que ver "en el aire" algo hecho con cariño.
El martes amanecí con el spot en que estuve trabajando en mi aventura americana. Una campaña en la que puse mi granito de arena, encargándome del "Behind the scenes" del comercial.
Gran experiencia, colaborando nada menos que con The Mill, de la que me quedo sobre todo con los amigos: Jorge, Hazel, Iñaki, Miguel, Martha... y todos los demás.
Ayer, un nuevo "lanzamiento". Un proyecto muy pequeñito, pero hecho con mucho cariño, ya que va dirigido a los compañeros con los que paso cada día. Un vídeo en el que, a través de fotografías, tratamos de mostrar el día a día de The Cocktail. El barril de Heineken, el Niño Lupión, los Monetes de Eva, Maggie, la Ruby Room...
Y dejo lo mejor para el final. Pero, en este caso, no es un proyecto terminado, sino uno que estoy comenzando. Un proyecto personal con la única pretensión de descubrir una vida apasionante: la de mi abuela.
Aquí va un avance:


