Es martes, son las siete y media de la tarde, y viajo en tren. No es un tren de cercanías, hoy he pasado de las multitudes y me he dado un capricho: he cogido el tren regional. El tren regional es especial, solitario, tiene un aire romántico, y te permite disfrutar de tu viaje: escribir, pensar, leer. Precisamente mientras viajo, me vienen unas cuantas ideas a la cabeza:
Brujas. La última vez que cogí un tren de verdad fue en Bélgica, con Estela, hace unos 40 días, recorriendo el trayecto que separa Bruselas de Brujas. Espero poder escaparme una semana con ella, en primavera, y hacer muchos más viajes en tren, descubriendo Centroeuropa sólo con una mochila y una cámara de fotos. Hace menos de dos meses que se fue, y creo que cada día la echo más en falta.
Aparece mi pequeña vena reivindicativa: ¿Por qué no se fomenta el transporte en tren? ¿Por qué no se amplian las infraestructuras, se aumenta la frecuencia y la calidad del servicio, y se anima a la gente a utilizar un medio de transporte tan eficaz en otros países? En Londres la gente no viaja al centro en coche particular, en NY el uso del tren también es masivo, ¿por qué no hacemos los mismo aquí? Los beneficios son evidentes: ahorro de energía, eficiencia en la movilidad, inversión publica para la generación de riqueza y trabajo (y digo inversión, no subsidio), desarrollo tecnológico...
Un Interrail. Si hay algo que me apetece hacer este verano es un interrail. Lo que no tengo claro es dónde ir... ¿subir a Escandinavia, o tirar hacia los Balcanes? Qué dificil... lo hablé en su día con mi hermano y con Cajoto... a ver si es verdad.
Hitchkok y Paul Newman. Extraños en un tren y El Golpe. El cine ha dado muchas imágenes con trenes como protagonistas, pero son estas dos películas las que se me vienen a la cabeza con más fuerza. Dos clásicos, y dos de mis películas preferidas: he aquí uno de los grandes comienzos del cine manierista (Jesús Requena dixit).
Con motivo de la salida al mercado del Windows 7, Apple ha vuelto a crear una serie de spots destacando sus productos sobre los del todopoderoso Bill Gates. Puedes ver la nueva campaña de Apple aquí.
Los primeros que se hicieron, hace al menos un par de años, tuvieron gran repercusión, viralizándose rápidamente por la web, y fomentando las cualidades positivas de los ordenadores Mac sobre los "casposos" Windows. Todos hemos visto los vídeos de I'm a Mac: sencillos pero originales, tramposos pero auténticos. Pura publicidad.
Windows no tuvo más remedio que contraatacar, haciendo su propia secuela I'm a PC.
Creo que la campaña de Windows no estuvo nada mal, pero la reacción fue lenta y masiva, cruel metáfora de su propia identidad. La vuelta de tuerca posterior de Apple fue inmediata, por ejemplo con estos anuncios en la web del New York Times.
La legislación española y europea es mucho más estricta que la americana, y no permite este tipo de publicidad comparativa por considerarla desleal. Las compañías deben aludir a características propias de sus productos, y sólo pueden referirse a la competencia con datos objetivos que hagan referencia a características fundamentales del producto. Por ejemplo, su precio, o por ejemplo, el porcentaje de naranja de los zumos Don Simón o Zumosol. Por eso, nosotros no hemos podido asistir directamente a la "guerra" publicitaria que en EEUU se da entre Apple y Windows, o la que desde hace años enfrenta a Coca-Cola vs Pepsi.
Mi pregunta es, ¿no te parece interesante esta forma de publicidad? ¿las restricciones de nuestra legislación no suponen una limitación para la creatividad publicitaria?
Leo con sorpresa que el British National Party (ultraderecha británica) alcanzó por primera vez representación en el Parlamento Europeo en las última elecciones. Este año están llevando a cabo la campaña British jobs for british workers, y están alcanzando bastante fuerza en las zonas más obreras de Inglaterra, llegando a convertirse en la segunda fuerza política más votada en algunos casos.
El recuerdo que tengo de mi paso por Inglaterra es el de un país con cientos de defectos, con un clima y gastronomía espantosos, pero con una gran virtud: la covivencia de culturas. La imagen que más me llamo la atención fue ver a una pareja de policías, uno de ellos con el casco típico de Bobby y el otro ¡¡con turbante!! Ese día pensé, "madre mía, esta gente nos saca un siglo".
Pues bien, ahora veo cómo crece esta gentuza de la ultraderecha y me da una pena terrible, no esperaba que llegaran a tener tanta fuerza en Inglaterra. Y tiene narices ver como estas fuerzas suelen estar apoyadas por trabajadores: como queramos que esta sea la solución a nuestros problemas, mal vamos.
Seguramente sea sólo un avance fruto del descontento de la gente, de la crisis, o del mal hacer del resto de fuerzas políticas. O quizás no. puede que mi imagen de Inglaterra fuera muy sesgada, ya que fue sólo de Londres, y sólo de mi pequeña parte de realidad. Quizás la sociedad inglesa también esté llena de racismo (como la española).
Y diréis, ¿por qué todo esto? Hace un rato he visto unas gráficas en Flickr, del siempre interesante mkandlez, comparando las zonas de auge de la ultraderecha con las zona de alta proporción de habitantes no-blancos. ¿Zonas potenciales de fractura social? Esperemos que no.
¿No os ha pasado alguna vez que tenéis la necesidad de escribir? Hoy me apete escribir, quiero hacerlo..., TENGO que hacerlo.
Esto no sería un problema si no fuera porque llevo un puente en estado de letargo que me ha dejado sin ideas. Por primera vez en mi vida, creo que un puente ha sido innecesario. Es como si a los desgraciados de Apple no les haya bastado con dejarme sin ordenador, y se hayan llevado también mis pensamientos, a arreglarlos, que buena falta les hace.
Últimamente he llegado a un punto en que "ideas" y "ordenador" van irremediablemente unidos. No me organizo sin el iCal, no pienso sín la música del iTunes, no escribo sin el Text Edit. Y eso no me gusta. Por eso, me he traido a mi nueva casa una agenda, de las de toda la vida, para tomar notas y reinsertarme en la sociedad analógica.
Y en estos momentos de ausencia de lucidez, he pensado que no hay nada mejor que desahogarme criticando... ¡SÍ! Critico a todos aquellos que madrugan para ver desfiles militares, maldigo a los centros comerciales que nos hacen consumistas (y ahora mismo me voy a uno), no aguanto a los fuertes sin camiseta ni a las Jeny's con gafas de Armani, y me cago en los chips gráficos que se joden en menos de dos años. Criticar mola, criticar es una acción democrática y universal, y criticar nos hace mejorar, siempre y cuando le añadamos un prefijo fundamental: la A. La autocrítica es uno de mis temas preferidos, y daría para escribir un libro, por lo que creo que el correspondiente post sesudo lo dejaré para otro día que sienta más "sembrao".
Esto ya es otra cosa... que a gusto me he quedado... Ahora, para terminar de relajarme, os dejo un trailer de Sleeper, de Woody Allen, porque ayer me la dejó Agustín para verla y fue el mejor momento del fin de semana. Sín duda.
Estaba con los amigos, de juerga, y de repente todos se convertían en vampiros. Con los dientes bien largos, los cabrones. Al principio llegábamos a un pacto de no-agresión, pero llegó un momento en que la cosa se puso fea y no me quedo más remedio que meterle una puñalada trapera a Toñete y cargármele. Reconozco que le mataba por la espalda, como un cobarde.
Pobre hombre, solo me acuerdo de él para estas cosas violentas.
El caso es que ahora le doy al coco y me estoy rayando con la interpretación de los sueños. ¿Tendría razón Freud y su psicoanálisis? ¿Acaso este sueño significa que tengo un alma violenta, o tal vez que me quiero cargar al bueno de Toño? ¿O será simplemente fruto del agotamiento físico y mental del Wild Congress?
El caso es que no tengo ni idea de estos temas oníricos, pero vaya por delante que seguro que no se debe a una sobredosis de Crepúsculo, ya que, por no ver, no he visto ni el trailer.
Es como hablar del tiempo, llamar a tu perro Toby o quejarse de que los árbitros son muy malos. Creo que el placer de escribir este párrafo es el único motivo por el que lo he llamado así.
El caso es que precisamente estoy sufriendo ese sentimiento llamado nostalgia. No sé si será por el fin del verano, o por la envidia que me da Pelvina López-Pun en Bruselas. Hace un par de semanas mandé a todos mis colegas londinenses un vídeo muy gracioso de nuestra quedada gallega, y ayer volví a tener dos veces el recuerdo del año 2008:
Primero recuperé unas fotografías de nuestro viaje a Estocolmo. Fueron 5 días geniales con Juanma, Antonio, Tobillas, Carmen y Susi.
Luego encontré en Vimeo un vídeo sobre Londres que me moló mucho. Lo dejo aquí para compartir con todos unos segundos de ésta nuestra ciudad.
- Pues ya está. Ya se ha ido. 9 mesecitos por delante de llamadas, Skype, aeropuertos y reencuentros. Por un lado, mucha ilusión, por otro una inmensa tristeza.
- Y sigo sin saber que voy a hacer. Y me lo decían el lunes, pero nada; me lo decían el miércoles, pero nada; luego el viernes... ¡qué os voy a contar! No entiendo a las empresas, no entiendo cómo funcionan las cosas. Menos mal que, como decía Jorge, yo también nado bien en la incertidumbre.
- Me deprimo con los periódicos. Me deprimo con Berlusconi, con Pajín, con Chávez y con Briatore. Creo que voy a dejar de "followear" a El País, poque no puede ser sano.
- La última, para Celia. ¡Qué guapa es! ¡Qué graciosa! Me he propuesto ir a verla todas las semanas, tengo que cumplirlo.