- Una pena que baje el Depor. Una pena que vuelva a ser el Valencia el que provoque las lágrimas en Coruña. Los valencianos no paran de hacer amigos.
- Midnight in Paris es pretenciosa, cultureta y abusa de topicazos. Me encanta.
- Lo que ha pasado esta semana en Sol ha sido asombroso, y me ha llegado a emocionar. A partir de hoy, creo que la acampada debe terminar, la pelota está en el tejado de los partidos políticos. Y si la situación no mejora, debemos volver a salir, todavía con más fuerza, dentro de 10 meses.
- La cobertura de los medios de comunicación ha sido lamentable. Creo que son fundamentales para un sistema bien informado y participativo; el #periodismorealya es una de las claves para que la democracia funcione.
- El ciclismo es uno de los deportes más sacrificados que he practicado. Pero engancha.
- @masaenfurecida me está empezando a aburrir.
- Los títulos de crédito de Pat Garrett & Billy the Kid son excelentes. Del resto de la película, hablaré cuando pueda verla sin dormirme.
- Los antisistema no somos nosotros. Lo que más daño hacen al sistema son los Zapateros, Rajoys, Pepiños o Cospedales.
- ¡El Rayo está en primera!
Adoro al Cine. No soy el mayor cinéfilo, no me gano la vida escribiendo guiones ni distribuyendo historias. Pero estudié Comunicación Audiovisual movido por el interés que me despertaba el mundo del cine, y pasé cinco años entre los mismos pasillos que recorrían los personajes de Tesis.
En las últimas semanas estoy presenciando un gran debate en torno al cine español. Que si las subvenciones, que si la Sinde, que si vayacinedemierdasiemprehablandodelaguerracivil. Y creo que, como tantas otras veces, se está desvirtuando la cuestión y se están extendiendo versiones muy simplistas de la realidad.
Señores, el cine es una industria. Una industria que emplea a miles de personas y genera productos que algunos consumidores consideramos fundamentales. Una industria que, como tantas otras, debe buscar la rentabilidad, pero también es susceptible de recibir el apoyo de las instituciones públicas.
Pero el cine no sólo es una producto mercantil, sino que además es un producto cultural. Como tal, además de cumplir la función capitalista de obtener beneficios económicos, debe obtener beneficios sociales (al menos en ocasiones). Beneficios sociales como los que se buscan a través del deporte, de la música o de la literatura. Beneficios tales como educar, fomentar la reflexión, recuperar acontecimientos históricos o ejercer de "avanzadilla" de las realidades que inquietan a la sociedad. He de decir que pocas clases de historia me han aportado más que aquella en la que vimos La lengua de las mariposas, y pocas clases de filosofía han sido más productivas que aquella en la que nos explicaron el mundo de Matrix.
Totalmente de acuerdo en que hay muchas cosas que mejorar en el cine español y, más concretamente, en el apoyo institucional al cine vía subvenciones. Me creo todas las historias sobre subvenciones dadas a dedo, trapicheos y amiguismos. Pero que las cosas puedan mejorarse no legitima el linchamiento de una industria en la que hay excelentes profesionales. Estoy seguro de que muchos de esos que critican encarnizadamente al cine español tampoco son perfectos en su trabajo, sus relaciones personales, o su "relación" con el Ministerio de Hacienda. Muchos de esos que dicen que en el cine español solo hay rojos hablando de la Guerra Civil y Mentiras y Gordas no se han dado un repaso a la lista de ganadores de los Goya, donde en los últimos veinte años sólo hay un par de ganadoras a la mejor película que toquen el tema de la Guerra Civil (una de ella Pa negre, la que por cierto, para todos aquellos que no solo hablan para confrontar sino que además la han visto, es una excelente película).
No hay mayor agujero negro en este país que el deporte profesional. Una millonada de nuestros impuestos va a pagar las subvenciones y deudas de nuestros clubs deportivos, básicamente nuestros clubs de fútbol. Muchas cosas deberían cambiar y corregirse, pero en ningún caso me sirve de pretexto para poner en cuestión la importancia social del deporte ni para simplificar diciendo que "el fútbol es una mierda". Quizás sea porque también adoro el fútbol.
Para terminar esta parrafada, es cierto que parte de la industria del cine en España se ha equivocado al olvidarse de lo más importante; los espectadores. En los discursos de los Goya, creo que fue Álex de la Iglesia el único que se acordó de ellos. Pero no todos los cineastas criminalizan a los (mal llamados) internautas ni viven en sus mansiones al margen de la realidad. El objetivo de la mayor parte de la gente que trabaja detrás de una cámara y cuenta historias no es otro que tener un público al que hacer disfrutar con su cine. Son directores como De la Iglesia, como Rodrigo Cortés, Vigalondo o Daniel Sánchez-Árevalo.
Por cierto, la industria del cine no evoluciona, está obsoleta. Y tú, ¿has usado Filmin?
Hasta hoy no había tenido ocasión de ver un documental del que he oído hablar mucho últimamente: "Comprar, tirar, comprar", sobre la obsolescencia programada.
Pues bien, me ha flipado. Me parece un trabajo espectacular, y felicito a Televisión Española por su emisión. A riesgo de ser un cultureta irritante, he de decir que la programación de La 2 es, con permiso de Canal+, lo mejor de la televisión de hoy.
Por Dios, el que no lo haya visto, que no se lo pierda. Y aquí os quedáis, que mañana hay cole.
Ha sido una semana dura. Una semana con mucho trabajo y con dolor de cabeza. Pero ha tenido su parte buena: el lanzamiento de varios proyectos en los que he trabajado últimamente. No hay sensación más ilusionante que ver "en el aire" algo hecho con cariño.
El martes amanecí con el spot en que estuve trabajando en mi aventura americana. Una campaña en la que puse mi granito de arena, encargándome del "Behind the scenes" del comercial.
Gran experiencia, colaborando nada menos que con The Mill, de la que me quedo sobre todo con los amigos: Jorge, Hazel, Iñaki, Miguel, Martha... y todos los demás.
Ayer, un nuevo "lanzamiento". Un proyecto muy pequeñito, pero hecho con mucho cariño, ya que va dirigido a los compañeros con los que paso cada día. Un vídeo en el que, a través de fotografías, tratamos de mostrar el día a día de The Cocktail. El barril de Heineken, el Niño Lupión, los Monetes de Eva, Maggie, la Ruby Room...
Y dejo lo mejor para el final. Pero, en este caso, no es un proyecto terminado, sino uno que estoy comenzando. Un proyecto personal con la única pretensión de descubrir una vida apasionante: la de mi abuela.
Aquí va un avance:
Los estudiantes se manifiestan contra las reformas del mercado laboral, contra el retraso de la jubilación, cuando ni siquiera han salido de su "comfort zone" universitaria para comenzar a trabajar.
Puede parecer frívolo, pero tiene dos explicaciones muy sencillas:
1. Tras décadas de lentos avances sociales logrados con mucho esfuerzo, esta generación ve que puede ser la primera con condiciones laborales peores que las de sus padres.
2. Los estudiantes se manifiestan porque son los que menos tienen que perder. Siempre ha sido así.
Ostias en Londres, en Dublín, en París. La cosa está calentita.
Mañana vuelvo a casa. Escribo desde la cama donde he dormido los últimos 89 días. Una cama grande, cómoda, caliente. Una cama que, la mayor parte de este tiempo, he compartido, y que los últimos 9 días he disfrutado en soledad.
Estos tres meses han sido una experiencia perfecta gracias, sobre todo, a dos mujeres: Estela y Marisol. Además, he tenido la suerte de haber coincidido con el otoño, una época del año mágica en Nueva York. La luz, las hojas de los árboles, las plazas llenas de gente... mi primera obra maestra la rodaré en Madison Square Park, en otoño. O en Bronx, para que tenga más emoción.
Tres meses es muy poco tiempo. Dejar lo que tienes en casa para irte a una ciudad desconocida y comenzar de cero, supone un cambio y un esfuerzo suficientemente grande como para que la estancia fuera más larga. Al menos 6 meses, 1 año...
El primer mes todo es nuevo, aprendes a moverte, te sorprendes con todo, adquieres rutinas, vas poniendo nombre y cara a las personas que ocupan cada escritorio. El segundo mes te sientes cómodo. El tercer mes disfrutas. Y cuando quieres darte cuenta, llega la noche previa al viaje de vuelta.
Sin embargo, tres meses es suficiente tiempo para muchas cosas.
Tres meses es suficiente tiempo para desmitificar Nueva York. Para dejar de lado los prejuicios, y olvidarte de aquella gran mentira de que "los americanos van un paso por delante". Porque en Manhattan nada funciona. El transporte público es lamentable, la basura se amontona en las calles, la lluvia colapsa la ciudad. Profesionalmente, son tan brillantes o mediocres, tan vagos o trabajadores, como podamos serlo en España.
Tres meses es suficiente tiempo para sentirte "newyorker". Porque la ciudad te acoge. No importa de donde seas o que lengua hables: precisamente porque casi nadie es de Nueva York, todo el mundo es "newyorker". Este gran tópico es cierto, y me lo comentó el portero de mi oficina, un "dominican-newyorker": "¿lleva má de dó día en Manhattan? ¡Entonce ere de New York, mi helmano!".
Tres meses es suficiente para flipar con música en pequeños bares, asistir a fiestas en Manhattan, un musical y un talk show de la ABC, visitar Boston y California, comer comida de medio mundo, perderme en Harlem, hacer un blog de fotografías, comprar libros baratos y jamón serrano caro, echar de menos a la familia... y sentir mucha tristeza cuando despegue el avión.
Sin embargo, como me dijo el otro día Anika, "uno no se va del todo de los sitios en que ha sido feliz".
Adios NY. Hola amigos.
- Este calor es infernal. Nunca he vivido algo parecido.
- Hoy me he perdido por Harlem, y ha sido muy agradable. Parecía como un pueblo: los vecinos tomando el fresco en la calle, chavales montando en bici, viejos echando la partida a las cartas... un oasis en medio del desierto. Eso sí, inevitable recordar el ciego y la pistola de Chester Himes.
- Leer un libro en castellano bajando en el metro desde el Bronx sería súper cool si no fuera porque todo el mundo lee libros en castellano en el Bronx.
- Uno se da cuenta de que en Madrid se vive muy bien. Y de que en The Cocktail se trabaja muy bien.
- El Empire State Building es como las mujeres. Tratas de no mirarlo constantemente, pero es inevitable.
- Movieclips mola mucho. Vaya vicio...
- Los españoles somos a la música como los anglosajones al fútbol. Estamos a años luz.
- El resto de reflexiones, se transmiten mejor con imágenes.
Llevo tres semanas haciendo las maletas. Despidiéndome, preparando los papeles, recogiendo mis trastos, cerrando antiguos proyectos... y preparándome para abrir algunos nuevos. "¿Nervioso?", me preguntan, "¿emocionado?". Hasta ahora, no. Simplemente me he concentrado en "hacer las maletas", que ya es bastante.
Me voy tres meses a vivir una pequeña aventura al otro lado del charco. Una aventura de mierda, de estas que tienen poco riesgo, en las que poco se puede perder. Una aventura acorde a nuestra generación. Pero para mí, cobarde compulsivo, esta mierda de aventura me esta empezando a poner la piel de gallina.
Quedan tres días para mi vuelo. Ya me he despedido de la mayoría de mis amigos. Ya he dejado mi trabajo. Ya he dejado mi casa, la mejor casa que hubiera podido tener el último año. Y quería compartir cuatro apuntes tontos sobre lo que ha sido el verano:
- Estoy loco por llegar a Nueva York. En Madrid se vive de lujo. Pero cuando estoy en Marchamalo, estoy en casa.
- Mi amigo Jorge sigue demostrando que es un artista.
- Donosti es la ciudad más romántica que conozco. Más que Paris. ¡Y que viva la Pensión Lasa!
- The Sounds fueron los mejores del Sonorama, con diferencia, y la rubiaca me ha conquistado.
Y a partir de ahora, si os apetece seguir en imágenes lo que vamos viendo Estela y yo, podrás hacerlo en "One Day, Two Pictures". Prometo que va a merecer la pena ;)
